Cerca de 200 a 500 años podría demorar la recuperación de las hectáreas quemadas de bosque nativo que afectaron al parque turístico más visitado del país.
Un nuevo desastre natural afectó al Parque Nacional Torres del Paine, ubicado en la Patagonia de la Región de Magallanes y que en tan sólo seis años vuelve a enfrentar un incendio forestal que ya ha consumido cerca de 13 mil hectáreas, de las cuales , aproximadamente, 3 mil 500 corresponden a bosque nativo. Ante el sombrío panorama, el director del Instituto Forestal (INFOR), Hans Grosse Werner, advierte que la faena que se necesita para la reforestación del parque no es fácil técnicamente y, además, requiere de un fuerte financiamiento para restaurar los bosques eliminados durante los tres últimos grandes incendios.
“Dada las difíciles condiciones, por planta se debe considerar una inversión para establecerla de 1,5 dólares lo que implica sólo por concepto de reforestación contar con unos 13 millones de dólares. Si a esto se agrega la restauración de praderas, cuencas y controlar la erosión, se duplicarían los costos”, explica Grosse.
Según el director del INFOR, la recuperación de los bosques quemados, principalmente de lenga, podría tomar cerca de 200 a 500 años. Además fue enfático en declarar que la lenga no rebrota por sí sola, “por tanto- dijo- sólo se reproduce por semilla; luego, al estar eliminados los árboles que producen las semillas, no existe opción que el área devastada vuelva a generar la especie que la dominaba”.
Grosse plantea que la única solución es plantar, pero aclara, que esta opción no será fácil por los fuertes vientos de la zona y el ramoneo que ejercen, principalmente, los guanacos. “Se debe proteger las plantas para su establecimiento, lo cual se podría lograr con protectores en forma de tubos”, indicó.
Cabe recordar que en febrero de 1985, un turista japonés dejó una colilla mal apagada, desatando un incendio que consumió cerca 14 mil hectáreas del parque. Veinte años después, un turista checo volcó una cocinilla y originó un nuevo incendio, quemando una superficie de más de 15 mil hectáreas, de las cuales 11 mil afectaron directamente al parque.
En ese sentido, y al recordar las catástrofes que han afectado al Parque en los últimos 30 años, el ingeniero forestal sostiene que “lamentablemente, una vez más el ser humano ha sido el causante de la destrucción de la flora y fauna”.


