Resumen
El nivel de las exportaciones chilenas de madera y productos preservados para el área de la construcción se ha mantenido invariable en el tiempo, con volúmenes tan marginales que no tienen ninguna relevancia para el sector forestal. Esta situación se mantendrá estable si no se incorpora al mercado interno y proyecta en el concierto internacional la madera y productos tratados con técnicas y preservantes alternativos a los comúnmente utilizados.
En Chile, la madera aserrada de Pino radiata es la de mayor uso en el área de la construcción. Según la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, cuerpo normativo que regula la construcción en el país, cuando esta madera es utilizada como material estructural, necesariamente debe ser preservada conforme con la NCh 819, situación dada por su condición de madera no durable (NCh 789). El preservante de madera más utilizado es el CCA (cobre, cromo, arsénico), con un consumo anual de 4.400 toneladas, cantidad demandada por cerca de 180 plantas de tratamiento. La producción nacional de madera impregnada/año es de 450.000 m3, distribuidos en un 40,9% para el mercado de la construcción, un 36,4% para el sector agrícola, y el 22,7% restante para postes de tendido eléctrico. Cabe consignar que en el área de la construcción, el CCA es permitido en aplicaciones sobre y bajo el nivel del suelo.
En países desarrollados el uso del arsénico en productos preservantes de madera con aplicaciones residenciales sobre el nivel del suelo ya está en retirada. La “Environmental Protection Agency”, EPA, de EE.UU., prohibió el uso del CCA a partir de enero del 2004, en tanto que Europa adoptó la misma restricción a partir del primero de julio del mismo año.
Hoy en día, en Chile, los productos comerciales alternativos al CCA corresponden al ACQ (cobre, más un elemento cuaternario) y al CBA (cobre, boro, azole), preservantes que son incorporados a la madera utilizando el mismo equipamiento y procedimiento empleado con el CCA. Todos estos productos utilizan el agua como solvente, incrementando el contenido de humedad de la madera por sobre el 100%, demandando un costo de secado adicional para su aplicación posterior, y que además presenta la limitante de cambiar el color natural de la madera.
Una técnica de impregnación para productos empleados sobre el nivel del suelo aún no utilizada en nuestro país y que es ampliamente conocida y aceptada en países como Inglaterra, Nueva Zelandia, Australia, Finlandia, Francia y Holanda corresponde al tratamiento de preservación por doble vacío. Con esta modalidad, los preservantes TBTN (naftenato de tributil estaño) y Permetrina se incorporan a la madera con solventes orgánicos sin incrementar su contenido de humedad, sin alterar sus dimensiones, y mejorando su estabilidad dimensional al agregar en su estructura leñosa ceras y resinas contenidas en el preservante. Con esta técnica se pueden tratar molduras, madera elaborada, puertas, y ventanas en su etapa final de procesamiento, no requiriendo un secado posterior, y disponibles para su uso final dentro de 48 horas. A las ventajas técnicas y ambientales mencionadas, se debe sumar el beneficio del costo del tratamiento.
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