Día Mundial de la Tierra
Marta Ábalos, Directora Ejecutiva Instituto Forestal.
Hoy, 22 de abril, celebramos el Día Mundial de la Tierra, cuya iniciativa surgió en 1970 cuando Gaylod Nelson, activista ambiental en el senado de Estados Unidos, promovió una manifestación popular para la creación de una agenda ambiental. La presión social hizo que el gobierno de los Estados Unidos creara la Agencia de Protección Ambiental y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente. Este día nos permite reflexionar sobre lo que está ocurriendo en nuestro alrededor.
Al observar nuestro planeta podemos apreciar diversas dimensiones. Para algunos, la magnitud de los océanos, será vista como fuente inagotable de recursos marítimos, ya sea para la alimentación o como fuente potencial de energía. Para otros, la perspectiva de la tierra, será vista en sus potencialidades para establecer asentamientos humanos y establecer cultivos para satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero para quiénes compartimos el ámbito forestal, al observar esta imagen, vemos como los bosques se distribuyen en el mundo y cuan importante es que estos puedan ser mantenidos en el tiempo, por su trascendental aporte de oxígeno, necesario para la vida del planeta.
Si fuera posible obtener una imagen de nuestro planeta, cuando se inició de la historia humana, seguramente veríamos mucho verde intenso cubriendo los continentes, y el profundo azul de los océanos.
Con el transcurso del tiempo el hombre comenzó a dominar la naturaleza y abrir paso a los cultivos, a través del hacha y el fuego; comenzó a extraer la madera para sus viviendas, sus artefactos de guerra, sus construcciones navales. Hasta aquí, el hombre se servía de los bosques y los bosques crecían y reponían lo extraído.
Con la revolución industrial, había que producir para satisfacer las siempre crecientes necesidades del hombre. Conforme crecían las ciudades, decrecían los bosques; conforme crecía la población, crecía la demanda de alimentos, lo que no se podía cortar las hachas, era consumido por los incendios y florecían los cultivos. Como el paisaje comenzó a cambiar, se nos fue olvidando la sombra y el murmullo de los bosques, así como los conocíamos al principio de los tiempos.
Hoy, un 30% de la superficie terrestre está cubierta por bosques, unos 3.800 millones de ha, mientras que de plantaciones existen 188 millones de ha, es decir, sólo un 5% de la superficie está cubierta por bosques.
La mayor conciencia ambiental, el calentamiento global y el cambio climático, han vuelto la mirada sobre los bosques, produciéndose un cambio profundo en la manera en que la sociedad comienza a valorar los bosques, sus productos y servicios. Los bosques se han convertido en el centro del debate ambiental internacional por su gran incidencia en los equilibrios globales del planeta, especialmente y por ser depositarios de gran parte de la diversidad biológica existente. Esta nueva valoración de los bienes y servicios de los bosques constituyen una oportunidad para generar "negocios verdes", y para redescubrir productos con un valor diferenciador para la salud humana, para la nutrición, y como fuente de energía renovable. Estas opciones nos ayudarán, sin duda, a contribuir en el cuidado de la Tierra. |